V.
Diseñando el Currículo
Pocos temas generan un debate tan animado entre
directores de programas que el diseño de un currículo.
Hay muchas maneras, cada una con su grupo de defensores y
detractores. Muchos directores de programas escogen un particular
diseño de currículo fundamentado en sus percepciones
de las expectativas que pueda tener la RRC en torno al documento.
Esto es un error que frecuentemente permite la producción
de un currículo que no es funcional. No hay necesidad
de involucrarse en un proceso difícil de manejar y
complicado por la creencia errónea de qué eso
es lo que espera el RRC. Por lo tanto, el modelo curricular
utilizado es menos importante que la efectividad con que
se utiliza. Un currículo debe ser diseñado
para describir exacta y eficientemente un programa educativo.
Es así de sencillo.
Sin tomar en cuenta el método seleccionado,
el currículo debe de describir las metas y los objetivos
educativos, los métodos por los cuales se lograrán
los objetivos y los métodos de evaluación y
retrocomunicación. Los métodos estándares
para lograr las metas educativas incluyen experiencias clínicas,
conferencias, lecturas y laboratorios de destrezas especiales
o talleres.
La sección VI provee un esquema básico
de un currículo de Medicina de Emergencia. Está organizado
de acuerdo con las disciplinas principales o temas que hacen
la especialidad. Se escogió este modelo porque ME
es hasta cierto punto una composición de los aspectos
de cuidado agudo de estas disciplinas y porque este es el
que mejor encaja en los métodos utilizados en la mayoría
de las residencias, por ejemplo: una serie de rotaciones clínicas fundamentadas en esas disciplinas. También se incluyen temas amplios particularmente pertinentes a EM,
tales como: la administración de una Sala de Emergencia, EMS, enfermedades
ambientales y resucitación. Este método evita mucha de la redundancia
asociada con otros modelos y permite la presentación coordinada de las
experiencias clínicas (dentro y fuera de la Sala de Emergencia), didácticas y lecturas requeridas para cada disciplina.
Un método alterno es presentar individualmente
un currículo fundamentado en experiencias, didáctica
y literatura. La fortaleza de este método es su organización,
pero requiere la presentación de la mayoría
de los temas en, por lo menos, tres secciones separadas,
aumentando el potencial para la fragmentación y la
redundancia. Es posible que esto haga al documento menos útil
(particularmente para un residente) que si toda la información
relevante a una disciplina particular fuese presentada de
una manera coordinada.
Un tercer método que puede dar buenos
resultados es el organizar el documento de acuerdo con los
sistemas mayores de órganos. Esto permite producir
un documento detallado y meticuloso, pero su debilidad es
que muchos programas no están estructurados de esta
forma. Por ejemplo, generalmente, no hay experiencias clínicas
en Trastornos Abdominales o en Trastornos de Cabeza y
Cuello, pero, sí en Medicina, Cirugía, Oftalmología
y otorrinolaringología. Una descripción
separada de estas experiencias necesita ser incluida cuando
este método es utilizado.
Aunque se detalle un solo método organizacional,
se le urge al director del programa que considere varias
opciones y decida cuál funciona mejor en su propio
entorno. Otros métodos son seguramente aceptables
con tal de que contengan los elementos necesarios y faciliten
el uso a la facultad y los residentes. Con esta condición
en mente, es apropiado comentar en torno a un método
que ha llegado a ser popular recientemente, modelando el
currículo por el Contenido Medular.
Nuestra gran fortuna es practicar y enseñar
una disciplina extensa. Desafortunadamente, esta amplitud
crea problemas cuando se le requiere a los directores de
los programas que describan lo que están tratando
de enseñar. El problema se ha complicado más
por la creencia errónea de que un currículo
no está completo a menos que específicamente
describa los más de 1000 puntos de la lista del Contenido
Medular. Es importante mantener la perspectiva que el Contenido
Medular no fue desarrollado para utilizarlo como una lista
de objetivos educativos. El sugerir que los residentes serán
eruditos en cada punto y que los programas serán capaces
de documentar las aptitudes de sus residentes en cada punto
es pura fantasía. El crear un currículo después
del Contenido Medular presenta unos problemas mayores de
diseño. Un documento así es abundante y redundantemente
detallado. Mientras que las hojas pueden estar enfocadas,
el bosque es una mancha. Además, la larga lista de
puntos del Contenido Medular frecuentemente hacen estos documentos
ilegibles. Un documento que es difícil de leer no
será utilizado. Finalmente, un currículo fundamentado
en el Contenido Medular frecuentemente no refleja las experiencias
educativas de los residentes. Muchos de los programas de
residencia no están estructurados como una lista de
más de 1000 puntos que hay que aprender. Más
bien, una residencia típica consiste en una colección de experiencias cl
ínicas, una serie de conferencias o talleres y una cantidad suficiente de lecturas. Estos son
los puntos en los cuales se debe enfocar un currículo.
¿ Existe, entonces, un espacio para
el Contenido Medular en el desarrollo del currículo?¡ Absolutamente!
Al ser la única lista detallada de los temas relevantes
a la disciplina sirve como un instrumento útil para
asegurar que no haya brechas en la educación de los
residentes. Hay varias maneras en las cuales se puede utilizar
este instrumento. Por ejemplo, un índice de los títulos
del Contenido Medular se puede añadir al currículo
indicando la ubicación del material relevante dentro
del documento. Por otra parte, cuando se describen los objetivos
del programa a través del currículo pueden
mencionarse las áreas relevantes del Contenido Medular.
Ambos modelos mantienen el carácter descriptivo del
currículo, mientras simultáneamente aseguran
que no se comprometa el contenido del programa. |