II. Cómo
Utilizar un Currículo
Aparte de tomar tiempo para escribirlo, una
de las quejas más frecuentes sobre el currículo
es que nunca son utilizados. Es por esto que esta sección
se presenta a los que discuten la redacción del documento.
Debe estar claro desde el principio que un currículo
no se debe redactar para satisfacer un requisito para certificación
del programa, sino para que sirva como un instrumento educativo.
Debido a que es el plan de un programa educativo,
el currículo no debe existir aislado del programa.
En otras palabras, no debe ser la última cosa que
se complete antes de someter la solicitud del programa; ni
debería estar en un estante cogiendo polvo hasta la
próxima visita del Comité Evaluador de Residencias
(RRC, por sus siglas en inglés). Para los programas
nuevos, un currículo bien estructurado debe desarrollarse
antes de programar las experiencias didácticas o clínicas.
En efecto, las metas educativas y los objetivos descritos
en el currículo deberían ser el punto focal
para discusiones entre el director del programa y aquellos
responsables de supervisar varias rotaciones de los residentes.
Para programas establecidos, los residentes y la facultad
deben estar pendientes del contenido curricular y tratar
de seguir el plan educativo que describe. La facultad y los
residentes deben evaluar regularmente lo apropiado del plan
y el éxito del programa en el logro de sus metas establecidas.
Seguido está anotada la manera cómo varios
individuos involucrados en el programa de residencia deberán
utilizar el currículo:
1. El Director del Programa: Mientras comúnmente es identificado
como el individuo principalmente responsable de la redacción del currículo,
el verdadero reto del director del programa es procurar que el documento se
utilice. Esto empieza, temprano en la fase de redacción, con un cálculo
realista de la utilidad del documento y la habilidad de transmitir la información. Un
documento que no transmite una información práctica no será utilizado. Este
concepto será cubierto en detalle en la sección V.
Una vez el currículo está redactado,
es la responsabilidad del director del programa asegurarse
que secciones relevantes son compartidas con el personal
responsable de proveer la educación a los residentes
y de que estos individuos logren los objetivos del documento.
La retrocomunicación es el componente esencial de
este proceso. Al requerir retrocomunicación que se
relacione específicamente con las metas y objetivos
del programa, el director del programa invita participación
activa en este proceso y aumenta las probabilidades de que
el objetivo del programa sea cumplido. La retrocomunicación
se debe solicitar regularmente e incorporar en las revisiones
del documento.
2. Facultad de Medicina de Emergencia:
Es probablemente una segura suposición que muchos
miembros de la facultad de Medicina de Emergencia no están
familiarizados con el currículo de su programa. No
obstante, estas son personas responsables de proveer o supervisar,
por lo menos, el 50% de las experiencias educativas de los
residentes. Como mínimo, la facultad de Medicina de
Emergencia debería leer
secciones que describen las rotaciones por el Departamento de Emergencia y
las didácticas del programa. Ellos deberían participar en evaluaciones
regulares del programa y de su currículo el cual incluye una determinación
de si el currículo describe exactamente las experiencias clínicas
y didácticas de los residentes, si las evaluaciones de los residentes
reflejan claramente su progreso en el logro de sus metas educativas, y, tal
vez lo más importante de todo, preguntarse si funcionan en una forma
que optimicen la habilidad del programa para alcanzar las metas establecidas.
3. Facultad de otro servicio: Esperar
que la facultad de otros servicios se interese en el currículo
de Medicina de Emergencia probablemente no es realista, pero
los individuos responsables de coordinar las rotaciones de
otros servicios y de la evaluación de los residentes
deben estar pendiente de las expectativas educativas de esas
rotaciones. Antes de que un programa empiece, los coordinadores
de las rotaciones deben indicar por escrito que ellos están
enterados de las metas y los objetivos y que trabajarán
con el director del programa para asegurarse de que se logren.
Para los programas establecidos, una revisión periódica
de cada rotación es esencial para asegurar que se
mantengan los más altos niveles. Esto también
es un buen momento para reunirse con cada coordinador de
las rotaciones, revisar los objetivos educativos relevantes
y discutir la retrocomunicación intercambiada, referente
a los residentes y la facultad.
4. Residentes: Idealmente, las experiencias
clínicas de los residentes deben ser estructructuradas
para asegurar que comiencen con los casos más básicos
y procedan, de manera ordenada, a casos más complexos.
Se debe proveer exposición a todos los desórdenes
raros y evitar la exposición redundante a los desórdenes
comunes. Este ideal es frecuentemente comprometido en un
sistema de educación médica que está basado
en sumo grado sobre las necesidades de servicio clínico.
Aunque este sistema puede ser efectivo, es por diseño
ineficaz. Esta ineficacia es potencialmente mayor en Medicina
de Emergencia porque los residentes dependen de otros departamentos
para el proveimiento de más de la mitad de su educación. El
currículo es el instrumento que los residentes deben
utilizar para asegurar que su tiempo es bien empleado y que
no hay ninguna brecha en la base de su conocimiento o experiencia. Antes
de cada rotación, los residentes deben revisar las
metas y los objetivos, y los métodos con los cuales
se espera que los logren. Una evaluación, después
de la rotación, debe ser entregada por todos los residentes
y centrarla en una pregunta: “¿La rotación
cumplió con los objetivos establecidos?” Los
residentes deben también participar en la evaluación
periódica del programa y del currículo. |