I.
Introducción “
Yo podría tener un programa mejor si no me tomara
tanto tiempo escribir el currículo”
La cita anterior, atribuida a un director
de programa anónimo, refleja la frustración
que muchos de los directores han sentido durante el proceso
de desarrollo de un currículo. La frustración
es agravada cuando los programas son citados por la falta
de un currículo adecuado. Algunos pueden ver el enfoque
del desarrollo de currículo como un síntoma
de exceso burocrático. Una alternativo y más
verosímil objetivo es que al final, los programas
de residencia estarán fortalecidos si se han basado
en un plan educativo bien meditado. Mientras es tentador
imaginar que la mezcla correcta de pacientes, facultad y
residentes resultará en un programa sólido,
frecuentemente éste no es el caso. El desarrollo de
programas educativos sólidos en Medicina de Emergencia
(EM) es particularmente retador. La facultad de EM, en gran
parte, son educadores sin experiencia. La mayoría
de los programas de EM son jóvenes y muchos han sido
acreditados sólo en los últimos años.
El material de asignatura es extremadamente amplio y las
experiencias clínicas son fragmentadas. Éxito
bajo estas circunstancias generalmente demanda un plan de
acción prospectivo y muy bien pensado. En el mundo
de la educación, este plan se llama currículo.
“ Currículo” es definido
en el Diccionario de Educación como “un plan
global generalizado del contenido o materiales específicos
de instrucción que la escuela debe ofrecer al estudiante
como medio preparativo para graduación o certificación.” Por
eso, el currículo es el mapa que explica cómo
el graduado de Escuela de Medicina se desarrollará finalmente
en un competente especialista de Medicina de Emergencia.
Es importante notar que el currículo
está definido como un plan educativo en vez de una
lista con todo inclusivo. La calidad de un currículo
es juzgada por la cantidad de información que esta
transmite en vez del número de árboles que
fueron sacrificados en su producción. Desafortunadamente,
algunos programas responden a la incertidumbre que rodea
al desarrollo curricular produciendo documentos de varios
cientos de páginas exhaustivamente detalladas, y que
fallan en describir adecuadamente el programa educativo sobre
el cual están escritos. Esto puede reflejar un entendimiento
incompleto de la función que el currículo debe
ejercer en un programa de residencia.
Este manual fue escrito para ofrecer un
consejo práctico a los directores de programas que
luchan redactando y usando su currículo. A diferencia
de la mayoría de las publicaciones en el tema del
desarrollo curricular, este manual no fue escrito por teóricos
educativos sino por médicos de Emergencia quienes
también son educadores. La meta era producir un documento
legible y razonable, libre de jerga técnica, que pudiera
discutir lo esencial de lo que se necesita y por qué es
necesario. El mismo no pretende ser un tratado abarcador
en desarrollo curricular. Hay muchas otras referencias excelentes
sobre éste tema, y muchas de ellas están anotadas
en la bibliografía.
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